Imagina esta escena: estás en un seminario, tus dedos no dan abasto en el teclado y, a pesar de tu esfuerzo, la idea principal se ha esfumado. O, si eres educador, seguro que conoces la sensación de ahogarte en un mar de exámenes por corregir y emails por responder, un tiempo que sería más valioso en el aula. Si te sientes identificado,